El horario también educa

Por qué en DiME las clases comienzan a las diez de la mañana

Son las 8:00 de la mañana y en DiME el día ya comenzó.

En un salón, un estudiante aprovecha para resolver con su profesor esa duda de matemáticas que le quedó pendiente. En otro espacio, un grupo está entrenando. Mientras tanto, hay quienes desayunan tranquilamente en casa, quienes disfrutan de unos minutos más de descanso y quienes ya llevan varias horas practicando el deporte que tanto les apasiona.

Son mañanas diferentes, con actividades, intereses y necesidades distintas. Sin embargo, todos tienen algo en común: sus clases comenzarán a las diez.

Y no es casualidad.

En DiME sabemos que la vida de nuestros estudiantes no empieza cuando entran al salón de clases. Hay mucho que sucede antes y que también influye en cómo se sienten, cómo aprenden y cómo viven su etapa escolar.

Por eso, cuando hablamos de nuestro horario, no hablamos solamente de una hora de entrada, sino de las posibilidades que ofrece.

Una mañana que comienza a su propio ritmo

La adolescencia trae consigo muchos cambios, y uno de ellos tiene que ver con el descanso. Durante esta etapa, el reloj biológico se modifica y es común que los jóvenes comiencen a sentir sueño más tarde, aunque sigan necesitando entre ocho y diez horas para descansar adecuadamente.

De hecho, la Academia Americana de Pediatría recomienda que las clases de secundaria y preparatoria no comiencen antes de las 8:30 de la mañana. Diversos estudios también han encontrado que los horarios escolares más tardíos pueden favorecer una mayor duración del sueño y el bienestar emocional.

Pero más allá de lo que dicen las investigaciones, hay algo que seguramente muchas familias conocen bien: no todas las mañanas son iguales.

Hay días en los que levantarse cuesta un poquito más. Otros en los que el tiempo alcanza para desayunar juntos, conversar sobre lo que viene o simplemente salir de casa sin sentir que todo sucede demasiado rápido.

Comenzar las clases a las diez permite que esas pequeñas cosas también tengan un lugar.

Y aunque pueden parecer detalles cotidianos, sabemos que llegar descansados, tranquilos y con disposición para participar hace una diferencia en la experiencia de aprendizaje.

Lo que sucede antes de las diez

Mientras algunos estudiantes todavía están en casa, otros ya se encuentran en DiME.

De 8:30 a 9:30 de la mañana, nuestro Programa de Apoyo Académico ofrece un espacio para acercarse a los profesores, resolver dudas, reforzar conocimientos o profundizar en algún tema.

A veces basta una explicación diferente para que algo finalmente haga sentido. Otras veces se necesita practicar, volver a intentarlo o simplemente tener la confianza de levantar la mano y preguntar.

Esos momentos también forman parte de aprender.

Y nos gusta que nuestros estudiantes sepan que cuentan con personas dispuestas a escucharlos, orientarlos y acompañarlos cuando lo necesitan.

En otros espacios, la mañana comienza con movimiento.

Nuestros talleres extracurriculares de fútbol, voleibol y artes marciales mixtas ofrecen oportunidades para mantenerse activos, convivir con sus compañeros y desarrollar disciplina, constancia y trabajo en equipo.

También pensamos en quienes practican deporte de alto rendimiento y dedican una parte importante de su vida a entrenar, competir y perseguir metas que requieren mucho esfuerzo.

Para ellos, encontrar tiempo para cumplir con sus responsabilidades académicas sin dejar de lado su preparación deportiva es parte de su día a día. Nuestro horario puede ayudarles a organizar mejor ambas actividades y dar espacio a dos aspectos importantes de su desarrollo.

Y, por supuesto, también están quienes aprovechan la mañana para descansar, dedicar tiempo a sus intereses personales o compartir un momento en familia.

Ninguna de estas maneras de comenzar el día es más importante que otra.

Porque no se trata de llenar las mañanas de actividades, sino de que cada estudiante tenga la oportunidad de aprovecharlas de acuerdo con lo que necesita.

También se aprende a organizar el tiempo

Hay algo más que nos gusta de esta manera de organizar la jornada escolar.

Durante la adolescencia, los jóvenes comienzan a tomar cada vez más decisiones sobre su vida cotidiana. Aprenden a reconocer sus responsabilidades, organizar sus actividades, establecer prioridades y encontrar tiempo para aquello que disfrutan.

Y no siempre es sencillo.

Entre tareas, entrenamientos, amigos, compromisos familiares y momentos de descanso, cada día implica encontrar un equilibrio.

Tener distintas posibilidades para comenzar la mañana también puede ayudarles a desarrollar autonomía, responsabilidad y hábitos de organización que serán útiles mucho más allá de su etapa escolar.

Porque prepararse para la vida también tiene que ver con aprender a tomar decisiones, reconocer nuestras necesidades y descubrir cómo aprovechar nuestro tiempo.

No esperamos que todos nuestros estudiantes hagan lo mismo. Nos interesa que, poco a poco, aprendan a identificar lo que necesitan para sentirse bien, cumplir sus responsabilidades y avanzar hacia sus propias metas.

A las diez, nos encontramos

Cuando el reloj marca las diez, comienza la jornada académica.

En los salones coinciden quienes estuvieron entrenando desde temprano, quienes resolvieron una duda con su profesor, quienes desayunaron en casa y quienes aprovecharon para descansar un poco más.

Cada uno llega con su propia historia, sus intereses y su manera de vivir la mañana.

Y entonces comienza otra parte del día: compartir ideas, aprender de los demás, hacer preguntas, enfrentar nuevos retos y descubrir todo lo que pueden lograr.

En DiME creemos que la educación sucede en muchos momentos, no solamente durante las horas de clase. Está en el esfuerzo de un entrenamiento, en la satisfacción de comprender algo nuevo, en la conversación que surge durante el desayuno y en las pequeñas decisiones que nuestros estudiantes comienzan a tomar por sí mismos.

Por eso, nuestro horario es mucho más que una forma de organizar la jornada escolar. Es también una manera de dar espacio a las distintas experiencias que forman parte de crecer.

En DiME, las clases comienzan a las diez. Nuestro compromiso con la formación de cada estudiante comienza mucho antes.

DiME International School

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